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Saturday, October 19, 2013

"Euforia alcohólica"

Esta frase la leí en el siguiente blog: http://www.anamariavallejo.com/2013/02/insatisfaccion.html

Esa entrada en particular hoy me llegó directo al alma.

Después me enojé.

¿Por qué? Porque tuve una euforia alcohólica por sentirme perdida cual ese pájaro desorientado.
Tomé de más, mezclé (parece que no aprendo que eso NO se hace) y terminé llorando. Además de gastar dinero inútilmente.

La verdad ya no me entusiasma mucho hacer fiesta o salir de farra sin un plan alguno y ver a dónde nos lleva la noche. Pero de vez en cuando pasa y normalmente lo disfruto mucho. Si no fuera porque las últimas -quizá tres- ocasiones me siento muy molesta al día siguiente. La razón primera: no me acuerdo de lo hice o dije. Me da mucha vergüenza y sobre todo coraje conmigo misma.

Yo me jactaba de acordarme de todo, además de ser muy produnte aún habiendo tomado bastante alcohol. Pero ahora, parece que -como decía Frida Kahlo- mis penas aprendieron a nadar. Quizá no hay nada de malo en ello, una que otra euforia alcóholica es a lo mejor saludable para el alma en algún sentido. Pero ya no para mí. No justifico bajo ninguna circunstancia terminar llorando contándole mis penas al amigo de mi novio. Sobre todo porque al parecer fue una conversación incómoda para él, pues yo me quejaba de nuestra situación. Hoy amanecí sana y salva en mi casa. Recodé el taxi y me volvió a dar coraje, pero no pude recordar nada más.

Le hablé al amigo apenada, diciéndole que me sentía apenada y le pregunté qué le había contado. Me dijo que muchas cosas. Me dio aún más vergüenza. Le dije que si estaba molesto conmigo, comentó que no, que entiende la situación. Aún así la llamada no me dejó tranquila.

Después revisé mis llamadas o mensajes, tan sólo para cerciorarme de que en mi etapa de "mala copa" no hubiera escrito tonterías a medio mundo o molestado a personas en la madrugada. Afortunadamente no. Tan sólo intenté llamar a mi novio, pero claro, él dormía. Me apresuré a llamarlo hoy por la mañana y volví a sentir ese vacío. Además de los síntomas de la resaca, aún me duele la cabeza un poco y mis manos tiemblas ligeramente. Mal, muy mal.

Regresando al vacío. Lo siento porque experimento por el momento una situación que obviamente nunca creí enfrentar. No encuentro trabajo en Alemania. Lo que significa que quizá deba regresar a mi país porque mi visa se acaba y no hay manera de renovarla si no encuentro trabajo. Al principio me entía muy valiente - y quizá muy ingenua - y le comenté a mi novio que bueno, lo tendríamos que intentar a distancia. Ahora, me invade un pánico terrible, porque no lo quiero dejar.

La pregunta es entonces si estoy dispuesta a sacrificar "mis sueños profesionales" (además de que siento que Alemania me aburrió), encontrar un trabajo "cualquiera" aquí, tan sólo por estar con el hombre que siento que amo.

Por el otro lado me molesta sentir que yo "doy todo" y que él nunca será capaz de "eso". Que él no quiere dejar su país, su familia, sus amigos por irse conmigo. Aclaro que nunca he dicho para toda la vida, es más, le ofrecí que después de un tiempo nos regresamos y nos instalamos "forever and ever" en Alemania. Pero al parecer no. Entonces le dije que tendría que poder todo de su parte para que la relación a distancia funcionara. Que yo volveré. Pero tenía sus dudas porque "no se considera un tipo así". Entonces protesté y le dije que por mí, debería ser ese tipo.

Por eso el vacío, porque a veces siento que no me ama como yo a él y entonces me pregunto por qué sigo con él. Pero esos pensamientos me asaltan cuando tengo una euforia alcóholica y se van desvaneciendo conforme la resaca se pasa y estoy de nuevo lista para emprender la vida otra vez. Luego es lunes y todo se me olvida. O quizá lo escondo. Luego lo veo a él y creo que sí lo olvido.


Entonces recuerdo: ya no más euforias alcóholicas. A ver cuánto me dura el gusto, porque quiero enfrentar mi realidad estando sobria y sin baches. Pase lo que pase. Además de que se mueren mis pobres neuronas e incluso conforme pasa el tiempo cada euforia alcohólica la siento como una pequeña muerte y estar resucitando no resulta tan agradable.