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Friday, August 30, 2013

La noche en el suelo

Después de una larga discusión donde ninguno de los dos podía dejar su orgullo atrás, cayó la noche.
Ella no podía dormir, el enojo se había atascado en su pecho. No comprendí por qué él no era capaz de ver que había hecho mal. Le había gritada y sobre todo, la había hecho sentir inútil, con falta de capacidad e iniciativa. Ella sabía que no era cierto, pero el que viniera de sus labios la había herido mucho.
Sin embargo, al final lo único que quería era que él la tomara entre sus brazos, la persiguiera un poco por la casa, la besara, le dijera lo siento y después que disfrutaran su tiempo en la cama.

Pero no. Él no lo veía así. Ella había hecho mal. Ella era incapaz de hacer algo por él. Ella no iba tres pasos más adelante. Ese no había pan. Él se enojó porque no había pan y porque ella no había sido capaz de reaccionar rapidamente, comprar pan y tener listo el desayuno para que él no perdiera el tiempo. Ese día le había gritado y le había dicho las tres mejores maneras en que pudo haber actuado, en vez de quedarse llorando porque le había gritado y no comprar pan. Nunca piensa en mí, creía él. Todo lo doy yo. Ella no hace nada por tener feliz.

Ella pensaba, él es un agresivo. Por qué no se disculpa.

Él reflexionaba, yo no hice nada mal. Tengo todo derecho de quejarme y de reclamarle. A lo mejor el tono no fue el correcto. Pero no tengo por qué disculparme.

Él tuvo un día normal, incluso quizá bueno.

Ella no pudo. La ira se la comió. Quizá el orgullo también. Pero es que, ¿acaso era tan difícil que él se diera cuenta que éste era el momento para abrazarla y no soltarla?

Cuando él regresó a la casa, ella estaba más tranquila, pero le comentó que en realidad la había lastimado con sus formas de comportarse. Él se enojó porque ella no había podido dejar el tema atrás y sobre todo, porque él no iba a disculparse.

La rabia la invadió de nuevo. La tarde la pasaron como dos extraños. Ella pensó que quizá al momento de ir a la cama él la abrazaría y entonces todo volvería a estar bien.

Cuando llegó la hora de dormir, ella tenía insomnio. Se había quedado atascada. Él no reaccionaba, no pensaba ofrecer disculpas. Ella intento hablar con él. Sólo terminó gritando, se dio la media vuelta y se durmió.

Ella sentía que el coraje se le salía por las venas. Tomó sus cosas y durmió en el suelo. Quizá ingenuamente creía que él se levantaría y por fn entendería que sólo necesitaba amor.

La noche pasó en silencio. Al día siguiente el la vio en el suelo y se enojó. 

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